Honduras ha experimentado un significativo aumento en las ganancias obtenidas por la exportación de café durante el ciclo presente, logrando un crecimiento de casi un 90% en relación con el mismo periodo del año pasado. Este avance considerable en la captación de divisas por el café fragante se debe, en parte, a la subida de los precios internacionales y a una ligera recuperación en los volúmenes exportados.
Según datos oficiales del Instituto Hondureño del Café (Ihcafé), en lo que va de la cosecha 2023-2024 —que abarca de octubre a septiembre— el país ha generado ingresos por más de 1.030 millones de dólares gracias a la venta del café en los mercados internacionales. Esta cifra representa un crecimiento del 89,9% respecto a los ingresos obtenidos en el mismo lapso del ciclo anterior, cuando se recaudaron aproximadamente 543 millones de dólares.
En términos de volumen, Honduras ha exportado hasta ahora 5,34 millones de quintales de café (cada quintal equivale a 46 kilogramos), lo que marca un aumento del 11,7% respecto a los 4,78 millones de quintales enviados al exterior durante el mismo período del ciclo previo. Aunque el crecimiento en volumen no es tan pronunciado, el notable incremento en los precios internacionales ha sido determinante para impulsar los ingresos totales.
El costo medio por quintal ha llegado a 193,23 dólares, siendo más de 70 dólares superior al promedio observado en el año anterior, que estaba cerca de los 117 dólares. El alza en los precios del café en los mercados globales se debe a elementos como la incertidumbre climática en naciones productoras, la devaluación del dólar en comparación con otras divisas y el aumento del consumo en áreas clave, como Europa y América del Norte.
Honduras se establece como uno de los mayores exportadores de café en América Latina, solo superado en cantidad por Brasil y Colombia en esa área. El café hondureño, cultivado principalmente en pequeñas plantaciones, ha obtenido reconocimiento por su alta calidad, lo que ha posibilitado su entrada a mercados especializados como el café orgánico, el comercio justo y el café con certificación de origen.
Los principales destinos de exportación del café hondureño incluyen Estados Unidos, Alemania, Bélgica, Francia, Italia y Corea del Sur. Las empresas comercializadoras y cooperativas del país han fortalecido sus estrategias de venta directa y diversificación de mercados para sortear los efectos de la volatilidad de precios y las barreras comerciales.
El aumento en las ganancias brinda un respiro a más de 120.000 familias productoras que dependen directamente del cultivo del café. En las áreas rurales del oeste, centro y sur del país, el café no solo es el principal impulsor económico, sino también una fuente esencial de empleo, cohesión social y un sentido de pertenencia comunitaria.
Sin embargo, la industria enfrenta dificultades estructurales que ponen en riesgo su sustentabilidad a futuro. Dentro de estos se incluyen los efectos del calentamiento global, la carencia de recursos financieros, la emigración de jóvenes y la urgencia de optimizar los procesos de tecnificación y de aumentar el valor añadido. Varias asociaciones y cooperativas han comenzado iniciativas de resiliencia frente al clima, diversificación de la producción y formación técnica para superar estos desafíos.
El gobierno ha reiterado su compromiso de apoyar a los caficultores mediante programas de asistencia técnica, créditos blandos y promoción internacional del producto hondureño. Además, se ha reforzado el papel del Ihcafé como articulador entre el sector público y privado para fortalecer la cadena de valor del café.
Con el impulso de los precios y una mejor articulación institucional, Honduras aspira no solo a mantener su posición como referente en la industria cafetera regional, sino también a convertir el café en un eje de desarrollo económico sostenible que genere bienestar para las comunidades productoras en los años venideros.


