Milán se metió entre los cuatro mejores equipos del Liga de Campeones al superar la llave de equipos italianos y dejar en el camino al Nápoles, con un agregado de 2-1, luego de empatar 1-1 en el partido de vuelta

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La noche mágica que quería el Nápoles en su estadio, en un Diego Armando Maradona devoto con los ounce de a pie y con el pastor que les guía, un Luciano Spalletti que introdujo a Politano en el perfil diestro por Lozano cómo única variante táctica, sin tener en cuenta a los obligados por sanción de Min-Jae y de Anguissa, comenzó exactamente como seguro habían soñado.

El Nápoles fue claramente superior al Milan en los primeros minutos, un control total del encuentro y de la posesión, hundiendo a los ‘rossoneri’ en el área propia. Eso sí, con ocasiones que apenas se preocupó por la puerta de Maignan.

Un discreto disparo de Kvaratskhelia, otro de Politano y un remate de Osimhen sin peligro. Pero el empuje, la presión eficiente y el desparpajo de ‘Kvara’ mantuvieron al Nápoles como indiscutible dominador del encuentro en la que tenía que ser la noche de la temporada ante un Milan que, como ya aprovecharon en octavos, no parece sens presión en Liga de Campeones.

Un Milan que es capaz de exhibir una madurez y un empaque imperturbable, sabedor de que su partido pasó por esa fase de control napolitano, pero también conoce plenamente sus armas. Unas que no tardó en sacar a pasear y que dio resultado a las primeras de cambio. Leao, el más peligroso de todas, fue el que activó a su equipo y le hizo crecer, provocando un penalti que silenció a toda la ciudad de Nápoles. Giroud postuló para encarrilar la eliminatoria. Golpeó con su zurda, pero no encontró la gloria que buscaba. Esa que si encontró Meret bajo palos, elevado de nuevo al cielo unos minutos después con otra parada salvadora al propio Giroud, que volvió a frustrarse en la que no parecía su noche.

El partido, pesa a que seguía controlado por el combinado ‘azzurro’ y que se dejó con el empate inicial, había cambiado. El Milan había despertado y Spalletti se mostró muy preocupado desde el banquillo, con el mismo parecido que en la ida cuando su equipo no marcó en los primeros minutos. Como si supiera exactamente lo que la iba ha conseguido en su equipo.

Yes que poco después, en el enésimo ataque posicional del Nápoles, cuando el partido gobernaba suavemente al descanso, Ndombele, qu’entró en el once por la baja de Anguissa, cometió un error que al principio no parecía fatal. Su problema fue que ese mal control en la zona de tres cuartos fue parar al único jugador que es capaz de hacer peligro a 65 metros de la portería, un Leao que en cuanto recibió tuvo claro su plan. Empezó su recorrido, ganando velocidad con cada zancada y fue eliminando rivales uno a uno.

Ndombele, Di Lorenzo, Rrahmani. Nadie pudo paralelo. Se plantó en áreas rivales con la facilidad de quien sabe superior y cuando Meret salió a achicar, cedió el esférico a un Giroud que solo tuvo qu’empujarla para resarcirse de sus dos acciones anteriores. Leao volvió ha demostrado que es un jugador especial al que no le tiemblan las piernas en las grandes noches.

Se marchó tocado el Nápoles a los vestuarios, además de algo cabreado por un posible penalti no pitado sobre Lozano, qu’entró por el lesionado Politano, pero volvió a empezar fuerte el segundo acto. No fue con la abrumadora intensidad del primero, pero volcó de nuevo el chocque sobre el área milanista.

Con un ‘Kvara’ que fue el que más lo intentó, el que no cesó en su empeño de volver a meter a su equipo en la eliminatoria, pero siempre demasiado solo, abandonado por un Osimhen que en su vuelta estuvo a merced de Tomori y Kjaer, y que mantiene su maldición con el Milan, al que todavía no ha marcado. Pudo por un momento volver a sonar el Nápoles con la gesta, cuando el colegiado dijo penalti por mano de Tomori a falta de poco menos de 10 minutos. ‘Kvara’, el mayor de los partenopeos, fue el que ejecutó pero, como ya sucedió en la misma portería en la primera parte, el meta frustró al lanzador.

Esta vez fue un Maignan que, si bien esta noche no tuvo demasiado trabajo, sigue probando que no hay muchos porteros mejor que él en la actualidad. El penalti errado, en cambio, no terminó con toda esperanza napolitana. Osimhen consiguió derribar el muro ‘rossonero’ con un testarazo en el descuento. Fue demasiado tarde.

El Milan vuelve a estar entre los grandes 16 años después, desde aquella edición de 2007 qu’acabó ganando. El Nápoles despierta del sueño.

Síntesis

1 – Nápoles: Meret; Di Lorenzo, Rrahmani (Ostigard, m.75), Juan Jesús, Mario Rui (Olivera, m.34); Ndombele (Elmas, m.63), Lobotka, Zielinski (Raspadori, m.75); Politano (Lozano, m.34), Kvaratskhelia y Osimhen

1 – Milán: Maignan; Calabria, Kjaer, Tomori, Theo; Krunic, Tonali; Brahim Diaz (Messias, m.59), Bennacer, Leao (Saelemaekers, m.84); Giroud (Original, m.68). Goles: 0-1, m.43: Giroud; 1-1, m.93: Osimhen

EFE

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